Oxígeno en DeltaO2

Y si podías respirar más oxígeno que el aire lo permite…

La cámara hiperbárica es una técnica de respiración en un ambiente presurizado, que permite asimilar más de 21% de oxígeno, como hay en el aire.  El oxígeno es la «energía vital del organismo«. Así se consideraba hace más de 2000 años en India cuando el sabio Patañyali explicó sus técnicas de respiración (Pranayama) en su Yoga Sutra, mucho antes de que la palabra oxígeno nació como elemento químico.

El Pranayama se ha vuelto de moda en todo el mundo hoy en día por sus beneficios al intentar, por concentrarse en su respiración, a disfrutar más del poder del oxígeno. La cámara hiperbárica es el Pranayama más potente y poderoso, conforme a nuestras capacidades tecnológicas actuales.

Con más presión y 100% oxígeno (de botella), la cámara hiperbárica se vuelve una herramienta de medicina (medicina hiperbárica). Sin embargo, por de bajo del requerimiento para alcanzar la medicina hiperbárica, no es nada más que una técnica de respiración natural que puede mejorar muchos aspectos de la salud y alcanzar el bienestar.

Como actúa la cámara  hiperbárica en el organismo:

El oxígeno, es la hemoglobina de la sangre que lo capta en nuestro plasma para distribuirlo directamente en las células. La proporción de hemoglobina corresponde al porcentaje de Odel aire que respiramos (21%). Así que el cuerpo no puede absorber una dosis más elevada excepto si el cuerpo está bajo presión. La presión permite al oxigeno disolverse en los líquidos corporales, quedarse almacenado y enfocarse donde más se necesita o hace falta.

En la respiración tradicional el oxígeno se gasta enseguida en la producción de energía (ATP) para el funcionamiento normal del organismo.

En una cámara  hiperbárica, la reserva de O2 va a permitir la regeneración de lo que está alterado (principalmente los vasos sanguíneos y las células que aquellos alimentan), y favorecer funciones que están faltas de oxígeno (sistema nervioso, articulaciones, sistema linfático…). Esto también permite acelerar la cicatrización. Pero también y sobre todo, actúa en el control de la producción de antioxidantes y anti-inflamatorios endógenos que nos ayudan a luchar contra el estrés oxidativo y  la inflamación aguda (de una lesión por ejemplo) o silenciosa (como la que lleva a muchas enfermedades neurológicas, musculares, etc. (de la fibromialgia al Parkinson, entre muchas patologías)