
28/09/2026

Jeremy Trizzulla, DeltaO2, Especialista en Oxigenación Hiperbárica
Todos los derechos reservados , Copyright © 2026DeltaO2
Durante años, la integración de una cabina hiperbárica ha seguido una lógica sencilla: elegir el modelo, encontrar el espacio que puede recibirlo e instalarlo.
La cabina llega como un objeto terminado.
Con la HP800, empezamos a imaginar algo diferente.

Puede ser discreta o espectacular. Puede combinar perfectamente con la decoración. Puede incluso convertirse en la pieza central de la estancia. Pero sigue existiendo una frontera muy clara entre la arquitectura del lugar y el objeto que hemos instalado dentro de ella.

Con la HP800 empezamos a imaginar algo diferente. No solamente una nueva cabina rígida vertical, sino un modelo cuya configuración nos permite plantearnos una pregunta que hasta ahora tenía mucho menos recorrido:
¿Y si, en lugar de colocar la cabina dentro del espacio, pudiéramos integrar parte de ella en la propia arquitectura?
La comparación puede parecer sorprendente, pero probablemente sea la forma más sencilla de explicar nuestra reflexión: un mismo objeto puede asumir todo el protagonismo… o integrarse hasta formar parte de un conjunto.

Una nevera puede ser un objeto por derecho propio: visible, reconocible, incluso puesta en escena como parte de la decoración.
Pero la misma nevera puede integrarse en una cocina hasta entrar en continuidad con muebles, materiales y colores. No desaparece su función ni necesariamente su identidad: deja de percibirse como un elemento añadido para formar parte de un conjunto arquitectónico y decorativo.

Con la HP800 podemos empezar a plantear esa misma elección.
Podemos instalarla como una cabina autónoma, plenamente visible y con una presencia tecnológica propia. O podemos hacer que dialogue con la arquitectura, integrándola en un plano de materiales, volúmenes, iluminación y decoración.
La HP800 no cambia. Lo que cambia es la manera en que decidimos hacerla vivir dentro del espacio.
Dos formas de implantación, una misma cabina: convertirla en protagonista del espacio o hacer que el espacio la integre como parte de su arquitectura.

Aquel al que accede la persona. Donde encuentra la HP800, entra en ella y vive su sesión. Un entorno diseñado para el usuario, libre de la presencia visual de la técnica.

Situado detrás del plano arquitectónico y accesible independientemente. Los componentes auxiliares quedan fuera de la percepción directa del usuario, pero siguen siendo plenamente accesibles para instalación, supervisión o mantenimiento.
Menor presencia de la tecnología en el espacio de uso
Menor percepción del ruido de los equipos auxiliares
Mejor separación del calor producido por los componentes técnicos
La cabina sigue allí. La técnica también. Pero ya no tienen necesariamente que ocupar perceptivamente el mismo espacio.
La HP800 puede configurarse en dos arquitecturas dimensionales, asociadas a diferentes presiones máximas de trabajo. La pregunta interesante no es cuál alcanza mayor presión, sino cuál responde mejor al proyecto que queremos crear.

180,7 × 85,7 × 205,4 cm
Su mayor volumen interior permite priorizar amplitud y confort. La presión puede regularse dentro del rango previsto entre 1,3 y 1,5 ATA. Una configuración especialmente coherente para proyectos domésticos y wellness donde la amplitud interior y la experiencia ocupan un lugar prioritario.

150,5 × 92,45 × 191,75 cm
Una arquitectura exterior menos ancha, aunque algo más alta, combinada con la posibilidad de alcanzar una presión superior claramente superior (hasta 1.8 ATA). Responde particularmente bien a instalaciones más exigentes o a proyectos donde se desea disponer de un rango de utilización más amplio.
¿Qué configuración responde mejor al proyecto que queremos crear?
Cada entorno plantea sus propias prioridades. La misma HP800, una experiencia espacial completamente diferente según cómo decidamos integrarla.
La misma función, dos maneras de convivir con ella
En una vivienda espaciosa, una cabina puede instalarse simplemente allí donde disponemos de superficie suficiente. Una ST801, por ejemplo, puede ocupar su lugar en el dormitorio como cualquier otro equipamiento: visible, accesible y claramente identificable como un objeto añadido al espacio.
Con la HP800 podemos plantear otra lógica.
Su integración puede anticiparse desde la distribución de la vivienda y aprovechar incluso espacios de transición, como el pasillo que separa la entrada de una habitación de la propia zona de descanso. La cabina deja entonces de ocupar la habitación para entrar a formar parte de su arquitectura, del mismo modo que otros volúmenes funcionales se integran habitualmente en una vivienda o una suite.
No cambia solamente dónde colocamos la cabina. Cambia la manera en que la vivienda convive con ella.

ST801 · La cabina como equipamiento
Instalada dentro del espacio de vida.
HP800 · La cabina como arquitectura
Integrada desde la propia distribución del espacio.
La tecnología puede protagonizar el espacio… o integrarse en él
En un gimnasio, una cabina como la HP750 puede asumir plenamente su condición de equipamiento. Personalizada con los colores y la identidad del centro, se convierte incluso en un elemento visual potente, reconocible entre las demás zonas de entrenamiento y recuperación.
Con la HP800 aparece otra posibilidad. Su implantación puede concebirse desde la propia arquitectura del gimnasio, integrando su fachada en una pared y reservando detrás el volumen y los componentes técnicos.
La tecnología sigue estando presente, pero deja de añadirse al espacio para empezar a formar parte de él.
Dos maneras de expresar innovación: mostrar la tecnología como protagonista o hacer que la arquitectura la incorpore.

HP750 · Tecnología protagonista
Una cabina que afirma su presencia y puede asumir la identidad visual del centro.
HP800 · Tecnología integrada
Una cabina concebida como parte de la arquitectura y de la experiencia del espacio.
Cuando integrar significa ganar espacio útil
En una sala de rehabilitación, cada metro cuadrado tiene una función. Camillas, paralelas, equipos de ejercicio y material terapéutico deben convivir dentro de un entorno pensado ante todo para el movimiento y el trabajo funcional.
Una cabina como la L1 Plus puede incorporarse como un equipo autónomo, pero su volumen pasa necesariamente a formar parte de la superficie ocupada de la sala.
Con la HP800 integrada, la lógica cambia: gran parte de su volumen y sus componentes auxiliares pueden desplazarse detrás del plano de la pared, mientras su acceso permanece directamente conectado con la sala.
La cabina continúa formando parte del equipamiento disponible, pero deja de competir de la misma manera por el espacio destinado a la rehabilitación.
Integrar no solo transforma la percepción del espacio. También puede devolver superficie útil a aquello para lo que la sala fue concebida.

L1 Plus · Equipamiento en la sala
La cabina ocupa su propio espacio dentro del entorno de rehabilitación.
HP800 · Equipamiento integrado
La arquitectura absorbe parte de la instalación y libera superficie para otros usos.
Cuando el espacio también forma parte de la experiencia
En un espacio wellness, una cabina como la Diamond puede convertirse deliberadamente en protagonista. Su diseño, sus acabados y su presencia permiten presentarla como una experiencia premium en sí misma, perfectamente integrada en la propuesta estética del establecimiento.
La HP800 abre una lógica diferente. Al integrar la cabina en la arquitectura y desplazar parte de su volumen fuera de la zona visible, el espacio liberado puede destinarse a otras experiencias: sillones de masaje, zonas de relajación u otros equipamientos complementarios.
La oxigenación no desaparece de la propuesta wellness. Se integra mientras el espacio gana nuevas posibilidades de uso.
En hotelería, integrar puede significar ofrecer más experiencias sin necesitar más espacio.

Diamond · La experiencia como protagonista
Una cabina con presencia propia, concebida para destacar dentro del entorno wellness.
HP800 · La experiencia integrada
La cabina entra en la arquitectura y libera espacio para ampliar la propuesta de bienestar.
Hasta ahora hemos hablado principalmente de lo que ocurre alrededor de la HP800. Pero queda otra dimensión: lo que ocurre dentro.
Para adaptar cómodamente la posición durante la sesión.
Para acompañar las sesiones con contenidos de entretenimiento.
Integrado entre las posibilidades de configuración del modelo.


Para la administración de oxígeno mediante mascarilla dentro del entorno presurizado.

Permite reproducir configuraciones de funcionamiento previamente definidas.
Porque integrar una cabina no consiste únicamente en decidir cómo se relaciona con una pared. También podemos pensar cómo queremos que funcione y qué experiencia queremos construir dentro de ella.
Después de años trabajando con cabinas hiperbáricas, nuestra reflexión nos ha llevado progresivamente a dejar de considerar únicamente tres variables aisladas: una presión, una concentración de oxígeno y un tiempo.
Nuestro trabajo alrededor de la Oxigenación Biomodulada — OBM nos ha llevado hacia otra manera de pensar la utilización de estos espacios. Esta evolución explica por qué la HP800 ocupa para nosotros una posición particular.

Su formato, sus posibilidades de integración, sus configuraciones y la capacidad de trabajar con programas preconfigurados hacen de ella uno de nuestros modelos de predilección para desarrollar el proyecto OBM.
puede adaptarse al espacio
puede adaptarse a la experiencia
puede responder a una arquitectura previamente pensada
Quizá este sea el cambio más importante. Durante mucho tiempo, la pregunta lógica al adquirir una cabina hiperbárica era: ¿Dónde podemos colocarla?
La HP800 nos invita a invertir la reflexión: ¿Qué espacio queremos crear?
Integración, discreción y convivencia con el espacio de vida.
Tecnología protagonista o integrada en la identidad arquitectónica del centro.
Integración para liberar superficie y preservar el espacio de trabajo funcional.
Integración para ampliar las experiencias posibles dentro del mismo espacio.
La arquitectura deja de ser simplemente el lugar donde instalamos la HP800 y puede convertirse en una parte del proyecto de oxigenación.
Hasta aquí hemos hablado de una HP800. Pero cuando un establecimiento quiere trabajar con dos, tres, cuatro o más cabinas, simplemente repetir una instalación varias veces no responde al problema.

Aparecen otras cuestiones: circulación, privacidad, accesibilidad, espacios técnicos, supervisión, experiencia del usuario y coherencia arquitectónica.
Ya no se trata de encontrar dónde colocar varias cabinas. Hay que empezar a diseñar un espacio para ellas.
De esa reflexión nace nuestro proyecto OBM Gallery Concept: una propuesta dirigida a empresas y establecimientos que contemplan la integración de varias cabinas y quieren pensar el proyecto como un conjunto desde su origen.
Primero dejamos de preguntarnos dónde colocar la cabina. Después empezamos a preguntarnos qué podemos construir alrededor de ella. Y cuando imaginamos varias HP800 funcionando dentro de una misma arquitectura, comprendemos que ya no estamos diseñando una instalación. Estamos empezando a diseñar un lugar.
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