


Imagina que el sueño es una flor.
La oxigenación no es el agua que la riega directamente: es la mejora del suelo, la temperatura y la luz que permiten que florezca sola.


La oxigenación no añade algo artificial.
Corrige desequilibrios.
Desde este enfoque, la oxigenación deja de ser una intervención puntual para convertirse en una herramienta de modulación biológica.